Dos hombres encapuchados ingresaron a una casa de calle Dentesano al 500. Los delincuentes golpearon a la dueña y se llevaron dinero.
Dos sujetos ingresaron a una vivienda ubicada en calle Dentesano al 500, frente mismo al gimnasio Lucio Casarín, del club Atlético, y tras reducir a la dueña de casa, maniatarla y golpearla con suma violencia, se alzaron con una suma no precisada de dinero y sin dejar rastros.
El episodio provocó conmoción en el barrio Alberdi, entre los vecinos indignados y los familiares de la víctima, que llegaron apresuradamente al lugar ni bien se enteraron del violento suceso.
Según se pudo saber, la víctima se hallaba en su casa -que tiene un sistema de alarma, lógicamente desactivada en ese momento porque la vivienda estaba ocupada por su moradora habitual- y había salido a barrer la vereda. En determinado momento, y tras recibir un par de llamados telefónicos sin que nadie atendiera en el otro extremo de la línea, la mujer fue sorprendida por los dos sujetos, que ya estaban dentro de su casa y que habrían ingresado por el patio, utilizando para ello una obra en construcción que hay en otra propiedad de esa zona.
La infortunada víctima fue reducida por los sujetos, que la maniataron con el cable del teléfono, la golpearon en el rostro, brazos y estómago, dejándole moretones y marcas que testimoniaron la violencia con la que actuaron, al tiempo que le pedían a gritos por dinero y joyas. Bajo esa situación extrema, a la víctima no le quedó otra que ceder y entregar el dinero, una suma que no fue precisada, ya que además temía que la llegada de una hija a la que estaba esperando en ese momento pudiera agravar la situación.
Luego de consumada la "faena", los delincuentes abandonaron la casa saliendo por la puerta principal y dejando a la víctima encerrada con llave dentro de la vivienda. Un remisero que ocasionalmente estaba esperando a un pasajero alcanzó a escuchar los pedidos de auxilio de la mujer y dio aviso a la policía.
Los vecinos se mostraron muy indignados por la situación vivida, ya que el hecho ocurrió alrededor de las 17.30, a escasas 3 cuadras de la Jefatura de policía, en un lugar con intensa circulación de personas -la vivienda está a menos de 50 metros del acceso a las canchas de tenis de Atlético y deportistas que practican esa actividad estacionan frente mismo al lugar durante la tarde y noche-, frente al gimnasio, a una cuadra de la escuela Normal -donde también a esa hora cientos de chicos salen de clases- y nada de todo eso pareció amedrentar a los delincuentes, que actuaron como si la zona hubiera estado desierta.
Fuente: 3470
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